TRATAMIENTO DE AGUAS DE CIRCUITOS CERRADOS

Existen dos formas diferentes por los que la corrosión puede hacer fallar un sistema cerrado de recirculación de agua, ya sea caliente o fría.
El primero es la oxidación y eliminación de metal suficiente para causar una falla mecánica. Esto conduce a pérdidas u otros problemas con el flujo del liquido. 
El segundo es la formación de nodos o costras en escala que bloquean el paso del líquido. Esto conduce a la reducción del flujo de líquido y a una pobre transferencia de calor.
El primero de estos modos de falla, ocurre más frecuentemente en los puntos de intercambio calórico y en las bombas de agua. En los radiadores por ejemplo la perforación no es tan común, porque la corrosión generalmente tapa los agujeros que se crean. En las bombas de agua, la corrosión causa la reducción de flujo de líquido, perdidas cerca de la bomba misma y, en casos extremos, la fractura de la bomba.
El segundo modo de falla ocurre comúnmente cuando una sal de metales se disuelve en la parte caliente del sistema y se precipita en la mas fría. Alternativamente, algunos metales pueden formar una barrera dura e insoluble que bloquea a los tubos, serpentinas o mangueras.
Existe un número de metales presentes en los sistemas de recirculación, los más comunes son acero, hierro, cobre, bronce, aluminio y soldadura de estaño. El potencial corrosivo de los metales es el resultado de muchos factores que compiten. Los dos más importantes son el potencial como electrodo, que indica la tendencia del metal a oxidarse, y la dureza y estabilidad de la capa protectora de la superficie.
Hablando generalmente, la corrosión de metales es prevenida por la formación de un film estable en sus superficies. Este film debe estar formado por productos de la corrosión, como cuando el aluminio se expone al aire o por la absorción de AISA-NB en la superficie del metal expuesta a la circulación del agua de refrigeración.